domingo, 10 de noviembre de 2013

San José querido


"Podemos imaginar fácilmente a San José de maestro, enseñando a Jesús. En la carpintería de José, en nazareth, Jesús aprendería sobre los materiales básicos más adecuados para su oficio, qué madera era mejor pars hacer sillas y mesas, cual para los yugos, cual para los arados. José enseñaría a su aprendiz la forma correcta de poner un clavo con el martillo, de hacer un agujero hondo y limpio en una plancha, de nivelar una repisa o un dintel. Aún más, José le transmitiría probablemente a Jesús, cuáles eran las virtudes necesarias para ser un buen carpintero. Necesitas paciencia (para esperar que la madera esté seca y lista); buen juicio (para asegurarse de que la caída es recta); honestidad (para cobrar a la gente el precio justo); y perseverancia (para lijar hasta que la mesa esté suave y limpia). Al lado de su maestro el joven Jesús trabajó, o construyó, contribuyendo al bien común de Nazaret y de los pueblos de alrededor. Y ¿acaso no se puede imaginar que todo lo que aprendió Jesús de su maestro le serviría de mucho en su posterior ministerio y vida pública?"

San José para mí, simplemente, es el más grande de los santos. Es mi patrono personal. Este precioso texto ilumina al creyente sobre la importancia de su "silenciosa" presencia.

Título: Santos y Patronos
Autor: Michael O`Neill
Ediciones Palabra, 2005, p. 9

1 comentario:

  1. ¿sera que la fabrica de dulces "Ambrosoli" tomo de San Ambrosio su nombre de fantasia? Especialmente recuerdo las pastilas rellenas con miel y es probable me hicieran hablar con mas dulzura...

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