domingo, 10 de noviembre de 2013

Érase una vez, cuatro hermanos...

Cuatro hermanos dejaron su casa para ir a la universidad y con el tiempo se hicieron bastante ricos. Años más tarde se reunieron para hablar de los regalos que podrían darle a su anciana madre, quien vivía muy lejos, en otra ciudad. El primer hermano dijo: "he construido una casa muy grande para mi mamá". El segundo dijo: "le he construido una sala de cine en su casa que me costó 100 mil dólares". El tercero dijo: Le pedí a un concesionario automotriz que le llevara a mi mamá un SL6000". Finalmente, el cuarto hijo añadió: "ustedes saben lo mucho que a mamá le gustaba leer la Biblia. He gastado 100.000 dólares en un loro que es capaz de recitarle la Biblia entera". Los otros hermanos quedaron muy impresionados con el regalo. "Lo único que tiene que hacer mamá es decir el nombre del libro, el capítulo y el versículo, y el loro los recitará de memoria. Pasada la Navidad, mamá le escribió notas de agradecimiento a cada uno de ellos. "Milton, la casa que me construiste es bastante grande, y aunque vivo en un solo cuarto, tengo que limpiar toda la casa. De todas maneras te lo agradezco". "Miguel, el cine privado que mandaste construir tiene capacidad para albergar hasta 50 personas, pero todos mis amigos están muertos. Estoy sorda y casi ciega. Nunca lo usaré. Igualmente, gracias por el gesto. "Marvin, ya estoy demasiado vieja para viajar. Siempre estoy en casa y me entregan la comida a domicilio. Nunca tendré que usar el Mercedes. La intención fue buena, muchas gracias". "Querido Melvin, tú fuiste el único hijo que pensó un poco para darme el regalo. El pollo estaba delicioso. Muchas gracias".

Autor: Joe Paprocki
Título: Los planos de la Biblia
Loyola Press, 2010, P. 16.

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